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Análisis

Cómo crear una ‘startup’ de éxito

14.07.2016

Autor: Javier Moronatti

Temática: Gestión

Qué pasos debe dar un emprendedor para que su negocio se haga realidad y triunfe.

“Cuando me preguntan qué es lo más importante para ser emprendedor suelo responder que es saber vivir con la incertidumbre, es fundamental. El que no aguante la incertidumbre que no se dedique a esto”. Así de rotundo se mostraba en el reciente foro de Basepyme Luis Martín Cabiedes, uno de los inversores en startups más reputados del momento en España.

Más allá del desgaste al que hace referencia este experto, existen otros elementos fundamentales que tienen en común los proyectos empresariales que triunfan. Todos ellos quedan resguardados bajo ‘la pregunta del millón’: cómo crear una startup de éxito.

startups

La idea, clave

Como en otros aspectos de la vida, resulta necesaria una base, un lienzo sobre el que empezar a pintar. En el caso de los proyectos empresariales, se trata de la idea de negocio.

La originalidad cuenta, por supuesto, pero no más que el encontrar un nicho no explotado o que ofrezca un cierto margen de maniobra. También, obviamente, que el proyecto tenga un desarrollo factible, es decir, que pueda llevarse a la práctica con los recursos disponibles.

Proyectos de éxito

“Todos los proyectos que han tenido éxito, de entrada, tienen un elemento: el éxito precisamente. Una vez que han funcionado, ya sabiéndolo, parece una tontería, pero no es fácil adelantarse. Todos tienen elementos en común: equipos estupendos, que han sido desarrollados en mercados grandes, que se lanzaron en el momento adecuado, acertaron en los productos, etc. También algunos proyectos que no han salido adelante tenían estas mismas características. Lo que pasa es que ‘después de visto, todo el mundo es listo’ y es muy fácil inventarse razones. Cuando llevas en esto mucho tiempo te das cuenta de que puedes invertir al mismo tiempo en dos oportunidades que cumplen todos los requisitos, que aparentemente son igual de buenas, pero luego, una sale y la otra no. Es fácil descartar novecientos proyectos de mil que te presentan y relativamente sencillo quedarte con diez de los cien elegidos. Eso sí, de los diez que quedan y en los que inviertes casi no puedes saber cuáles son los buenos y cuáles no. La prueba es que inviertes en todos. Yo invierto en diez y, cada año, me salen uno o dos. Si hubiese encontrado la manera de discriminar los buenos de los malos pues sólo invertiría en los buenos. Hay un punto de incertidumbre irreductible que no se puede evitar, pueden pasar mil cosas”, explica Luis Martín Cabiedes.

Ventaja competitiva

Todo emprendedor debe definir la ventaja competitiva de su producto. Para ello, es necesario conocer las diferencias que éste ofrece respecto a los de la competencia, analizando las necesidades que cubre y en qué estado se encuentra el resto del mercado.

Acertar con el momento

Los tiempos son también muy importantes en un proyecto de startup. Así, el momento para lanzar la empresa o un determinado producto de ésta para darse a conocer en el mercado es crucial. El equilibrio entre lanzarse demasiado pronto, cuando aún no se está preparado, y evitar que la competencia se adelante debe ser la aspiración de todo emprendedor. Aunque, obviamente, dar con el punto justo no es sencillo.

La importancia del equipo

“Dime con quién andas y te diré quién eres”, reza el popular refrán. Pues en el caso de las startups el dicho es especialmente aplicable. Rodearse de las personas apropiadas es fundamental. Que tengan el conocimiento y las ganas para poner en marcha el proyecto.

Gestionar el éxito… y el fracaso

Son miles de proyectos los que se inician cada año, pero que no consiguen despegar.

En cambio, son sólo un puñado de empresas de nueva creación las que consiguen alcanzar el éxito. No obstante, resulta clave saber lidiar tanto con los triunfos como con los fracasos.

“La incertidumbre está siempre presente en un proyecto -insiste el citado especialista- y en un grado mucho mayor de lo que parece. Si las cosas salen mal no tiene por qué ser culpa de nadie. Si tienes una visión fatalista del futuro, según la cual todo tiene causas ahora, quiere decir que, si algo sale mal, siempre será culpa de alguien. Creo que esa visión es enormemente peligrosa. Vivir con la incertidumbre significa que hay que saber que hay cosas que están fuera de tu control; muchas. No sólo no sabemos lo que va a pasar, sino que lo que va a pasar está fuera de nuestro control: los desarrollos tecnológicos, la velocidad con la cual el mercado acepta las cosas, la competencia, que el CEO se escape con la mujer del director comercial… Hasta las relaciones dentro del equipo son imprevisibles y hay que saber vivir en este mundo incierto e imprevisible. Si las cosas salen bien, no debes creerte que has tenido la visión; si salen mal, tampoco pensar que tú tengas la culpa”, afirma Luis Martín Cabiedes.

Financiación del proyecto

Aunque figure en la última parte de este post, la financiación del proyecto es otros de los asuntos básicos. “Es mejor no necesitar inversión, intentar tener un proyecto que saque el dinero de sus clientes. El objetivo de un emprendedor no debería de ser ‘levantar’ dinero. Parece que ahora un emprendedor es el que ‘levanta’ dinero, pues no, un emprendedor es el que monta un negocio. El objetivo debe ser conseguir el dinero de los clientes, que te dan el mismo dinero que un inversor sin llevarse tu empresa a trozos. Los mejores emprendedores no han necesitado inversión, por ejemplo, Amancio Ortega. Lo ideal, lo deseable, es no necesitar nunca a una persona tan impresentable como yo (ríe). No quieras tener inversor, busca el no tener inversión”, añade Luis Martín Cabiedes.

Sin embargo, no siempre es posible obtener financiación de los propios clientes. Es más, es poco habitual. Por esa razón, el crédito bancario es una opción interesante, aunque también otras formas de financiación más recientes, como por ejemplo, los business angels. En fases iniciales puede resultar interesante acudir a incubadoras o aceleradoras de startups.

No rendirse

Finalmente, hay que destacar también que resulta básico creer en uno mismo, en el propio proyecto; no rendirse y trabajar duro día a día; aprender de los errores que seguro se van a cometer y sentir pasión por lo que se hace.

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