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Análisis

Los encurtidos del siglo XXI

05.10.2018

Autor: Víctor Ibáñez

Temática: Ventas

Encurtidos Molina es una pyme familiar aragonesa que apuesta por combinar el encurtido tradicional y a la vez por descubrir nuevos sabores y texturas, como el paté de olivas verdes, el de guindillas o las aceitunas recubiertas de chocolate.

Encurtidos Molina es una pequeña empresa familiar, fundada en 1954, en la localidad aragonesa de Caspe. En aquel entonces en los establecimientos donde se vendía aceituna de mesa se despachaban también encurtidos elaborados de modo casero. Los fundadores de la empresa, los padres y abuelos de las actuales propietarias, decidieron industrializar este proceso. “Tras visitar la zona de la Ribera del Ebro, aprendieron las labores necesarias para realizar el cultivo de diferentes hortalizas de modo más industrial así como la forma de encurtirlas. Gracias a ellos y a su tesón hemos conseguido llegar donde ahora nos encontramos”, relatan las hermanas Molina.

Seis décadas al pie del cañón

Desde aquellos primeros años de actividad de Encurtidos Molina hasta hoy, el sector agroalimentario ha cambiado mucho, con un fuerte incremento de la oferta y una gran competencia. “Desde los inicios de la empresa hasta ahora, los gustos del consumidor han ido cambiando, pero los encurtidos han estado siempre presentes, solo ha ido cambiando el modo de presentarlos” argumentan las propietarias de esta veterana empresa. Más de sesenta años después de que sacaran al mercado sus primeros productos, siguen apostando por la tradición y las materias primas locales. “Seguimos realizando el encurtido de modo tradicional, con los tiempos precisos de fermentación y sin utilizar conservantes ni colorantes. Nuestros productos saben a la vinagreta de siempre”.

Tradición y modernidad

Aunque su manera de entender el negocio es respetuosa con los métodos tradicionales, han diversificado su oferta con nuevas referencias. “En la medida de nuestras posibilidad hacemos un poco de de I+D+i”, dicen las hermanas Molina. Cuando tienen un nuevo producto en mente o una mejora de algunoque ya comercializan, “lo elaboramos y lo damos a probar a amigos y clientes, para que nos hagan una valoración”.

Fruto de esta apuesta por la innovación han sacado al mercado el paté de olivas verdes, el  de guindillas o las aceitunas recubiertas de chocolate y han rescatado del baúl de los recuerdos gastronómicos productos casi olvidados, como las turmas: “observamos que era un cultivo en vías de desaparición, al igual que las alcaparras de Ballobar o la guindilla”.

Los productos de Encurtidos Molina van dirigidos a un tipo de cliente que le guste el encurtido tradicional pero que a su vez esté dispuesto a experimentar con nuevos sabores y texturas. De cara al futuro, tienen varios productos en mente, alguno de los cuales ya tienen en proceso de preproducción. “Uno de nuestros objetivos es intentar lanzar al mercado un nuevo producto cada año”, concluyen las hermanas Molina.

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