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Análisis

¿Qué gastos puedes deducir como autónomo en la declaración de la renta?

16.04.2018

Autor: Javier Moronatti

Temática: Fiscalidad

Conoce los desembolsos derivados de tu actividad profesional que puedes desgravarte al presentar el IRPF.

Con la campaña de la declaración de la renta 2017 ya en marcha, conviene, si eres trabajador por cuenta propia, que tengas presente qué gastos derivados de tu actividad profesional puedes desgravarte. De esta manera, te evitarás abonar de más a Hacienda. De la mano de los expertos de la Federación Española de Autónomos-CEAT, te contamos los desembolsos que puedes deducirte en el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF). Son los que figuran a continuación.

– Los afectados a la actividad económica del autónomo. Recuerda que deben estar convenientemente justificados, salvo casos puntuales y registrados contablemente en los libros de gastos e inversiones.

– Consumos de explotación, es decir, todas aquellas adquisiciones de mercadería, materias primas y auxiliares, combustibles, elementos y conjuntos incorporables, envases y material de oficina.

– Sueldos, salarios y otros gastos de personal, como pagas extra, dietas, gastos de viaje, retribuciones en especie, indemnizaciones, premios, desembolsos en formación, seguros de accidentes de personal, contribuciones a planes de pensiones, etc.

– La totalidad de la cotizaciones derivadas de la contratación de los trabajadores y las correspondientes al empresario autónomo.

– Es deducible el 50% de la aportación por contingencias comunes.

– Alquileres, cánones, gastos de asistencia técnicas o cuotas de leasing (que no tengan por objeto terrenos, solares o activos no amortizables).

– Gastos de mantenimiento, repuestos y adaptación de bienes materiales, salvo los que supongan una ampliación o mejora porque son considerados inversiones amortizables en varios años.

– Los pagos derivados de la contratación de servicios profesionales independientes, como auditores, notarios, abogados, etc.

– Gastos en I+D, transportes, materias de seguros, servicios bancarios, publicidad, suministro de agua y electricidad y todos aquellos gastos de oficina que no hayan sido incluidos en apartados anteriores.

– Tributos como el IBI (impuesto sobre bienes inmuebles) el IAE (impuesto de actividades económicas), tasas, recargos, y contribuciones estatales salvo las sanciones y recargos por apremio o por presentar la declaración de renta fuera de plazo.

– El IVA soportado únicamente es deducible cuando no sea desgravable a través de las declaraciones de IVA, por ejemplo, en aquellos casos en los que no se presenten declaraciones trimestrales.

– Gastos financieros, como los intereses de préstamos y créditos, desembolsos de gestión por descuento de efectos comerciales, recargos por aplazamiento de pago de deudas o intereses de demora en el aplazamiento de pagos a Hacienda.

– Las amortizaciones, es decir, el importe del deterioro del inmovilizado material afecto a la actividad que desarrolla el autónomo también pueden ser desgravables.

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