Raúl Tristán: “Emprender por necesidad no es la mejor opción”

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En primera persona

“Emprender por necesidad no es la mejor opción, no todo el mundo vale para montar su propio negocio”

28.07.2017

Temática: Gestión

Raúl Tristán es experto en liderazgo, ‘management’, gestión de personas y comunicación, así como autor del libro ‘¡Emprendedores! El virus de la ingenuidad’

Además de estudiar Ingeniería y Psicología, de poseer un máster en Gestión del Medio Ambiente Urbano y un MBA, entre otras titulaciones, Raúl Tristán se define como humanista de espíritu renacentista y multidisciplinar. Aficionado a la escritura, publicó en 2015 ‘Emprendedores! El virus de la ingenuidad, un libro que “no atiende a buenas maneras ni a lo políticamente correcto”, según se apunta en la reseña del mismo. “Es absolutamente irreverente. Y aunque parezca que ataca de raíz las ganas de emprender, persigue justamente lo contrario. Tan importante es saber qué debemos hacer, como lo que no debemos hacer”, agregan los editores. Como periodista, Tristán trabaja o ha trabajado en distintos cargos para eleconomista.es, El Libreprensador, la revista Ley Actual (denominada hoy Actualidad de las Empresas Aragonesas), Aragón Liberal, El Pollo Urbano, Diario Siglo XXI, Periodista Digital y Diario Liberal; en el área radiofónica, para Antena Zaragoza Radio y Radio Libertad; y en televisión, en el Canal 44 Zaragoza, como tertuliano, y como presentador del programa de entrevistas El lobo estepario. En el ámbito literario, para publicaciones como Almiar, Literaturas o Letralia, entre otras.

Dado el contenido y el título de su libro, ¿no le preocupa que le acusen de ‘cortar las alas’ a posibles emprendedores?

¡Emprendedores! El virus de la ingenuidad juega tanto en su título como en su contenido, de forma intencionada, con la aparente contradicción de tratarse por una parte de un manual para emprendedores, eminentemente práctico, y por otra parte, con el no animar de forma irracional a emprender. Es cuestión del lector inteligente ser consciente, ser capaz de discernir, de darse cuenta, de que la sociedad necesita emprendedores, y sin embargo no todos debemos o podemos serlo. Repito: no todo el mundo vale para montar su propio negocio. No trato de desanimar, sino de abrir los ojos a la realidad, dado que hay personas con pocos escrúpulos que han visto en la cantera de emprendedores ‘por necesidad’ una vía de negocio fácil y deshonesta. Hay que estar prevenidos contra ellos, pues son numerosos.

Pongamos un ejemplo que en los últimos tiempos se repite bastante. Estoy en el paro desde hace dos meses, tengo algo de dinero ahorrado y la indemnización que me dieron por el despido. En esta situación, estoy planteándome hacer realidad una idea empresarial que lleva años rondándome la cabeza. ¿Qué consejos me daría, qué consejos ofrece a cualquier persona que tenga en mente emprender?

Emprender por necesidad no es la mejor opción. Por el contrario, es muy desaconsejable. Pero, si ya antes de que la urgencia se presente, existe en ti un cierto deseo de crear un negocio propio (es decir, sabes que tienes el ‘gen emprendedor’), entonces debes plantearte con objetividad el plan de negocio, siendo honesto en cuanto a la parte económico-financiera, que es aquella donde muchos incautos se mienten a sí mismos: levantar un negocio y hacerlo rentable, contando con tan solo la capitalización del paro, es prácticamente imposible. Como digo en el manual, hace falta mucho dinero para aguantar uno o dos años, mínimo, en función del tipo de negocio y su envergadura, sin ver más que pérdidas… Creer que el negocio va a generarnos una nómina en seis meses es de ingenuos. Monta un negocio, sí, pero a la altura de tus posibilidades. Que sea viable, compatible con tus condiciones de partida. No te endeudes creyendo que el negocio pagará las deudas: en todo caso, si no tienes el capital suficiente, cuenta con inversores. Asimismo, considero fundamental emprender en un sector que domines y que te apasione. Sobre todo, que te motive y emocione, porque ganar dinero no lo es todo: necesitas sentirte realizado. tirar la toalla a la primera ocasión es fácil si no te encuentras motivado, si no te apasiona lo que haces. Para aguantar todas las vicisitudes que te va a deparar tu empresa, debes apasionarte por ella. Por otra parte, recomiendo no emprender solo. Búscate buenos compañeros de viaje que te aporten capital, conocimientos, contactos, ganas de trabajar, entusiasmo… Un equipo de personas que sean complementarias a ti en determinadas áreas y que tengan el grado de implicación o la capacidad y la actitud adecuadas. O sea, solo no, pero mal acompañado o acompañado de familiares o de completos desconocidos, tampoco.

“Tirar la toalla a la primera ocasión es fácil si no te encuentras motivado, si no te apasiona lo que haces. Para aguantar todas las vicisitudes que te va a deparar tu empresa, debes apasionarte por ella”.

¿Cree que hay una ‘burbuja’ en torno al emprendedor similar a la que hubo en la construcción?

Por supuesto que la hay. La diferencia es que la ‘burbuja’ de la construcción surgió de forma premeditada y de esa misma forma se ‘pinchó’.

¿Y qué sucede con la ‘burbuja’ del emprendimiento?

La ‘burbuja’ del emprendimiento es consecuencia de la crisis anterior y surge como solución fácil, engañosa y momentánea al desempleo por parte de las administraciones públicas, que ven en ella una salida a la enorme bolsa de parados que tiene que mantener.

Según esa versión, además de los políticos, ¿quién tiene interés en que exista esa ‘burbuja’?

El colmo es que han ido creciendo alrededor de ella, alimentándose de esa ‘burbuja’, innumerables individuos y organizaciones que no sólo han fomentado de forma irracional y peligrosa la figura del emprendedor en un país sin tradición ni formación ni capacitación, sino que, simulando apoyar al emprendedor desde una supuesta posición de conocimiento, sólo han buscado lucrarse de forma vergonzosa, siendo responsables de auténticos dramas personales, profesionales y familiares.

¿Podría explicarme qué quiere decir exactamente con “el virus de la ingenuidad”?

Es simple: desde las instituciones y otros organismos, con el apoyo cómplice de los medios, se nos está ‘vendiendo’ que la mejor forma de salir de nuestra crisis personal y económica es la de montar un negocio propio, como si levantar un negocio de la nada (que funcione, que dé de comer), fuera una aventura que cualquiera  pudiera conducir al éxito de forma rápida y fácil. Creer que éso es así para todo el mundo y en todos los casos, es de ingenuos.

¿Tiene el libro algo de autobiográfico? ¿Ha tenido experiencias negativas como emprendedor?

¡Por supuesto! Sería arrogante por mi parte escribir un manual para emprendedores sin haber emprendido jamás (escribir y sentar cátedra sobre aquello que no conocen sólo lo pueden hacer quienes cuentan con bula, porque han sido estratégicamente mitificados por los medios y las instituciones en su propio beneficio). Todo el libro es autobiográfico, basado en una experiencia de casi seis años al frente de mi propia mercantil; también como trabajador por cuenta ajena y como autónomo, y además, está plagado de anécdotas y reseñas sobre casos reales que me han contado o que han sido actualidad.

“Estamos en territorio hostil para emprender, por mucho que se diga lo contrario. Crear una empresa supone iniciar una carrera de obstáculos en la que los políticos se encargan de poner zancadillas absolutamente irracionales”.

¿Cree que la situación de los emprendedores y de los pequeños empresarios españoles es peor que la que presentan en otros países europeos?

Estamos en territorio hostil para emprender, por mucho que se diga lo contrario. Crear una empresa supone iniciar una carrera de obstáculos en la que los políticos se encargan de poner zancadillas absolutamente irracionales: estamos en uno de los países con más leyes del mundo, lo que lo convierte en un laberinto de legislación incomprensible y entorpecedor, en el que parece que el fin de legislar fuera machacar al empresario, pillarle en algún renuncio y no el aplicar la lógica y el sentido común; el nivel de burocracia es demencial, con la pérdida de valioso tiempo que supone. De impuestos, tasas y cuotas mejor no hablar: de nada sirven ridículas tarifas planas para autónomos cuando todos conocemos la mejor tarifa, que es la de pagar un tanto por ciento bajo (por ejemplo, el 10%) en función de los beneficios, y no tener un mínimo que abonar se tengan o no ingresos.

¿Hasta qué punto esa situación es responsabilidad de los políticos?

Es la visión cortoplacista de los políticos la que nos lleva a esta situación: sólo les interesa recaudar cuanto más mejor en el menor tiempo posible mientras gobiernan y el que venga después, que se las apañe. El ciudadano no les interesa más que cuando debe acudir a las urnas a votar. Está en su mano resolver el problema, pero no quieren hacerlo: cualquier empresario o autónomo podría enumerar cuatro o cinco cuestiones como las anteriormente descritas, que en poco tiempo levantarían el país y lo llenarían de negocios:

– Reducción total y unificación absoluta a nivel estatal de toda la legislación

– Supresión de la burocracia: trámites y ‘papeleos’, exigencias trimestrales, impresos con Hacienda, con la Seguridad Social, etc. El 90% es prescindible. Y si la Administración quiere ‘un papel’, ¿por qué no lo hace ella?

– Eliminación de tasas, cuotas, impuestos, IVA,   con pago único de un 10% sobre beneficios.

– Sistemas de jubilación y sanitario voluntarios y libres.

¿Seguimos? Y sí, se puede, pero no se quiere.

 

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