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En primera persona

Entrevista a Silvia Leal, experta en inno-liderazgo y transformación digital

24.02.2017

Autor: Silvia Leal de IE Business School

Temática: Innovación

Entrevista a Silvia Leal, Directora Académica de Programas de Innovación y Tecnología en el IE Business School.

“Estamos frente a una revolución industrial que va a cambiar radicalmente tanto el mundo del empleo como el empresarial”

Silvia Leal, doctora en sociología, es experta en innovación, e-liderazgo y transformación digital. Asesora a la Comisión Europea en el ámbito de las competencias digitales y colabora con el IE Business School, RTVE, Agencia EFE y El País. Ahora mismo, está reconocida como una de las diez expertas más influyentes de España en los retos que plantea la denominada cuarta revolución industrial.

Siempre dices en tus comparecencias públicas que hay que renovarse o morir. ¿Hasta qué punto es imprescindible renovarse para seguir adelante? 

Más que nunca. Estamos viviendo un momento histórico y e-renovarse es la clave de la supervivencia profesional y empresarial. Lo dicen las estadísticas: el 47% de los puestos de trabajo desaparecerán en los próximos diez años y el 40% de las empresas en los próximos cinco. Suena fuerte es verdad, pero todo esto llega cargado de numerosas oportunidades para los que se atrevan a evolucionar.

¿Qué motivación sueles encontrar con más asiduidad entre los emprendedores?

En mi opinión, hay dos grandes movilizadores. El primero es, desafortunadamente, la necesidad. Hay muchas personas que perdieron el tren profesional y ven en el emprendimiento una nueva forma de empezar. A este habría que añadir, por supuesto, la pasión en una idea, la motivación por sacarla adelante, una energía muy potente imprescindible para triunfar.

En muchas ocasiones se dice que España no sabe poner en valor su talento. ¿Es cierto? ¿Ha cambiado algo al respecto en los últimos años?

Sí que lo creo. Tenemos muchas virtudes, pero también algunos defectos que nos hacen mucho daño. En primer lugar, eso de creer que todo lo que viene de fuera es mejor que lo nuestro. No es verdad, que algo venga de Silicon Valley no tiene por qué ser siempre sello de mayor calidad. En España hay personas con un talento brutal. Y el segundo defecto al que debo hacer referencia es, por supuesto, la envidia y la crítica. El día que nos los quitemos de encima nos haremos tanto bien…

¿Ser mujer y emprendedora es doblemente complicado?

Depende. Para mi ser mujer en un mundo de hombres ha sido muy complicado hasta un determinado punto en el que se volvió a mi favor. Por ello, a las que estén en la misma situación les aviso de que “la carga” no dura para siempre. Y respecto a ser emprendedora, y no emprendedor, la verdad es que si tienes un buen apoyo a tu alrededor, no tiene por qué hacer las cosas más complicadas… En cualquier caso, es mi experiencia personal.

¿Qué le aconsejarías a un empresario o un joven emprendedor?

Me temo que, en los momentos que corren, les recordaría que el futuro es digital y que tenemos que ponernos las pilas en nuevas tecnologías como el internet de las cosas, la realidad aumentada, la inteligencia artificial y, por supuesto, la robótica.

También has dicho muchas veces que a los emprendedores en nuestro país habría que ponerles una alfombra roja. ¿No los valoramos lo suficiente? ¿Qué podemos hacer como sociedad para poner en valor su esfuerzo?

Pienso que hay que ponerles la alfombra roja porque no les valoramos lo suficiente y porque además lo tienen mucho más difícil que los emprendedores de otros países. A modo de ejemplo, la cuota que pagan los autónomos me parece una barbaridad. ¿Por qué no puede ser proporcional a lo que se gana, como en Italia? ¿O inferior a los 100 euros al mes como sucede en el Reino Unido? No nos olvidemos de que muchos de nuestros emprendedores son autónomos y, la verdad, hay que pensárselo dos veces y lamento ser tan clara pero es lo que siento…

Otro concepto que se usa muy profusamente es la innovación. Pero, ¿qué es realmente innovación?

Se habla demasiado de la innovación en casos en los que esta no aplica ni de lejos. En nuestro país, según los datos de COTEC, menos de 10 de cada 10.000 empresas son innovadoras. Entonces, ¿por qué presumimos de serlo? Todo el mundo dice que es innovador. Para serlo hay que aportarle recursos (humanos o económicos, pero recursos…) y obtener un resultado económico tangible y medible y si no es el caso mejor no decir que lo hacemos. De hecho, si analizamos los últimos datos del Índice Mundial de Innovación, estamos en el puesto 28, frente al 14 que nos debería corresponder por el sitio que ocupamos como riqueza en el FMI. Vamos, que tenemos mucho por hacer y el Gobierno debería de ponerlo un poquito más fácil.

En las sociedades latinas el fracaso está muy mal visto, o eso es lo que parece. ¿Tenemos que aprender de nuestros propios tropezones?

Este es un tema muy manido que sin embargo merece la pena recordar: hay que aprender de los tropezones y, sobre todo, valorar al que tropieza porque, al menos, se ha atrevido a intentarlo…

Para finalizar, muchas voces dicen que estamos ante la cuarta revolución industrial. ¿Qué podemos esperar de este proceso?

No tengo ninguna duda de que es así. Estamos frente a una revolución industrial que va a cambiar radicalmente tanto el mundo del empleo como el empresarial, pero estoy segura de que en el medio plazo acabará mereciendo la pena. Como ha sucedido siempre con las otras revoluciones.

Y si me pides que profundice te diré que pienso que lo mejor irá para las personas que nacieron con una discapacidad o enfermedad, o la “cogieron” por el camino, porque llevan muchas herramientas que les permitirán mejorar su calidad de vida y me atrevo a decir que a curar a muchos que en otro momento no hubieran tenido esperanza…

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