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En primera persona

José Herrera, presidente de AEBAN: “Ser ‘business angel’ es arriesgadísimo”

11.08.2017

Temática: Finanzas

José Herrera Fontanals es licenciado en Derecho, posee el título del máster en Economía que otorga la Universidad de Barcelona, está especializado en fusiones y adquisiciones y forma parte del despacho D4 Abogados como socio. Lidera la Asociación Española de Business Angels (AEBAN) desde septiembre de 2015, cuando fue elegido como cabeza de la candidatura del IESE en sustitución de Juan Roure, profesor de esta misma escuela de negocios y que había presidido la entidad desde su fundación.

‘Seguro’ que nunca le han hecho esta pregunta, pero, imaginando por un momento que soy un emprendedor en busca de financiación para su proyecto, ¿qué tendría que hacer o con qué características genéricas tendría que contar mi idea de negocio para resultar atractiva a un business angel?

Un business angel se fija básicamente en dos temas: el primero es el emprendedor en sí, para garantizar una capacidad de liderazgo en el proyecto, y el segundo, y al mismo nivel que el anterior, es el modelo de negocio. Ello significa que un emprendedor con capacidad de liderazgo sabrá mantener al equipo siempre al día y, por otro lado, garantiza que, si un día falla este emprendedor líder, al ser el modelo de negocio bueno, otra persona será capaz de sacarlo adelante, porque el modelo aguanta cualquier crisis. Hay ríos de tinta escritos sobre cuál de los dos temas es más importante pero no está definido cuál de los dos lo es, con lo cual los business angels suelen fijarse en ambos.

¿Se fija mucho el business angel en el sector en el que va a operar? Es decir, ¿hasta qué punto predominan las TIC y la informática en el interés de los business angels, hay ‘vida’ para el emprendedor que busca inversores más allá de estos sectores?

Los datos demuestran que dos tercios de la inversión se hacen en el sector TIC, en plataformas de e-commerce, en soluciones a través de la Red. El motivo de que éso se produzca es que estas plataformas son muy escalables. De forma que, si realmente el modelo de negocio es bueno, si tiene éxito, proporciona la capacidad de tener un retorno muy alto, lo cual es indispensable porque los business angels tienen que tener un portfolio de inversiones diversificado, con entre ocho y diez inversiones, para asegurarse de superar el efecto de que el 65% de las inversiones en compañías fracasa, el 25% se queda en punto muerto y sólo un 10% tiene éxito. Ello no quiere decir que estos proyectos salgan a bolsa, pero sí que tienen un cierto éxito. Ese 10% te tiene que pagar el retorno de la inversión del otro 90%. Por este motivo se apunta a temas que sean muy escalables en la Red. Dicho ésto, las cifras también demuestran que ese tercio restante que no está basado en Internet se refiere a actividades industriales y de servicios muy tradicionales. Te diría que este tema va más en función del área geográfica. Así, por ejemplo, Madrid, Barcelona o Valencia, quizá también Málaga o Sevilla, están más versadas en temas tecnológicos, mientras que en otros lugares con una influencia de base industrial, pues triunfan más los proyectos industriales. Es decir, que va mucho en función de la experiencia que tengan los inversores en cada zona.

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¿En qué zonas se estila más la inversión en el sector industrial?

En el País Vasco o en Asturias, fruto de la siderurgia e industria del metal derivada de la minería, y también en Cataluña. En zonas en las que los temas industriales tienen mucho tirón. Aunque tanto en Cataluña como en Madrid el tema de Internet es muy pujante.

Teniendo en cuenta los porcentajes de éxito y fracaso que ha mencionado, ¿podría decirse que ser business angel es una actividad de riesgo?

Lo es, sin duda. Ser business angel es arriesgadísimo. De hecho, es inversión de capital riesgo, es decir, que verdaderamente alguien que se proponga realizar este tipo de inversiones tiene que ser muy consciente de que en el inicio deberá tener una fase de aprendizaje, quizá con otros business angels, y después le tocará diversificar. Vale más invertir en proyectos más pequeños pero diversificando el portfolio. En los comienzos de la inversión business angel ésto no se sabía y la gente invertía en dos o tres compañías, lo perdía todo y no volvía a invertir. Es decir, que, fruto de la experiencia, es un tema que se ha ido afinando, con lo cual ahora es importante no cometer viejos errores y apuntarse a una red de business angels de la zona. Así se va aprendiendo cómo se hace, se invierte con otros y luego ya cada cual, en función de su experiencia y de sus intereses, va definiendo su perfil de inversión, tanto en el volumen de fondos que quiere dedicar a esta actvidad como el sector en el que quiere estar presente, así como si le prima una zona geográfica determinada.

¿En qué debe fijarse un emprendedor a la hora de colaborar con un business angel?

Un business angel aporta lo que llamamos capital inteligente. Este concepto tiene tres dimensiones: la financiera, el capital en sí mismo; el asesoramiento, que en los inicios es muy importante, ya que cuando las empresas crecen el emprendedor tiene dinero para pagar consultores y en los comienzos no, con lo que es un complemento de gestión importante porque el business angel suele tener conocimiento del sector en el que invierte; y el networking, ya que en los inicios cuesta mucho acceder a clientes, proveedores, etc. De este modo, una persona con mayor recorrido y experiencia puede dar a los emprendedores, que suelen ser jóvenes, este acompañamiento para abrirle puertas.

¿Puede ofrecerme una fotografía del sector, en qué momento se encuentra?

La verdad es que el sector en España está muy bien. Ahora mismo es el segundo mercado de Europa en volumen de fondos invertidos sólo por detrás del Reino Unido. En este sentido, creo que es fundamental el papel que desarrollan las redes de business angels. Las estadísticas demuestran que la mayoría de ellos obtiene sus inversiones a través de estas redes. ¿Por qué? Porque la red permite un filtraje de proyectos, de forma que, cuando el business angel acude a un foro de la red y le presentan diez o doce inversiones en una tarde, pues no pierde el tiempo, ya que todas ellas son buenas, son invertibles. La calidad de los proyectos depende de que la red las haya filtrado bien. De hecho, ese punto es el que distingue las buenas redes de las que no lo son. Además, estamos llegando ya a un punto de madurez y de desarrollo de las redes en el que está entrando la especialización, de forma que, cada vez más, tenemos las redes generalistas, las de siempre, pero también tenemos redes que sólo van a un sector. Por ejemplo, al del ocio. Esas redes especializadas son muy importantes porque logran concentrar a todos los inversores sectoriales y, al mismo tiempo, atraer a los generalistas, con lo cual se produce un efecto llamada. Así, un fenómeno que se está produciendo en los últimos tiempos es el que lleva a las grandes compañías, conscientes de que les cuesta mucho fomentar la innovación, a crear incubadoras, tuteladas por la propia compañía pero al margen de la misma, a las que invitan a participar a los creadores de los mejores proyectos de su sector y les ayudan a desarrollarse. Si hay un foro sectorial, esas mismas compañías acuden siempre.

Cómo crear una ‘startup’ de éxito.

¿Lo tiene entonces más difícil un business angel que vaya por libre?

Además de ser más arriesgado, le costará mucho más trabajo que le lleguen proyectos y filtrarlos. Cuando uno tiene ya experiencia se da cuenta de que es imposible valorar todos los proyectos que te llegan, con lo que valoras mucho que alguien te los filtre.

Respecto al futuro más inmediato, ¿cuáles son los retos a los que se enfrentan los business angels, cuál es el siguiente paso en el proceso de madurez del sector?

Estamos trabajando en dar con un mínimo común denominador en el filtraje de proyectos, de forma que elevemos la calidad del sector de manera transversal y establezcamos no ya obligaciones, sino unas recomendaciones mínimas de análisis de los proyectos. Asimismo, qué duda cabe, queremos fomentar la capacitación de los business angels. Así que la idea es capacitar tanto las redes como a los propios inversores.

¿Falta regulación en España sobre los business angels, qué puede hacerse para potenciar esta figura? ¿Qué otras medidas pueden tomarse desde la Administración?

La Administración está realizando un gran esfuerzo desde el inicio de los tiempos de los business angels: primero, al apoyar a la redes desde el comienzo; segundo, al apoyar la capacitación de los business angels; y tercero, al dar pasos en pos de una mejor fiscalidad. Obviamente, el sector siempre quiere más, pero todo lleva su tiempo y creo que estamos en el buen camino. La recomendación de AEBAN es que se adopte el sistema del Reino Unido, donde, a través del Enterprise Investment Scheme (EIS), el Gobierno ha creado dos agencias que homologan, no a los business angels, sino a las startups, a las empresas de nueva creación, definiendo cuáles son de interés general. Los business angels que invierten en las empresas que tienen ese sello de interés general tienen derecho a amplísimas deducciones a la inversión, deducciones a la plusvalía, etc. Con ello, en el Reino Unido han conseguido duplicar el volumen de fondos invertidos.

¿Cree que hay una cultura empresarial y de emprendimiento en España similar a la que existe, por ejemplo, en los EEUU o en el resto de la UE? ¿Qué nota le pone a la cultura emprendedora en España?

Creo que va por zonas, pero está mejorando a pasos agigantados y acelerados, y que ya empezamos a ver los que llamamos los serial entrepeneurs, es decir, los emprendedores en serie. Ya se ven profesionales que han creado dos o tres empresas de éxito y luego las han vendido, se dedican a éso. Identifican un buen proyecto de negocio y lo sacan adelante. Incluso dentro del ecosistema, donde no están solo las redes de business angels, sino que también están las aceleradoras, las incubadoras o las plataformas de financiación participativa, se están monitorizando los mejores proyectos internacionales para después desarrollarlos en España. Buscando un director general que les lidere el proyecto, pero siendo las propias incubadoras el socio mayoritario de esa nueva empresa. Creo que ése sí es un grado de madurez cualitativo del sector importantísimo para que se dinamice el ecosistema, que es la principal diferencia que tenemos con los países anglosajones, cuyo sistema económico y jurídico es más flexible y rápido que el nuestro, por así decirlo, y se adapta mejor a la rapidez con la que se desarrollan las startsups y la inversión angel. Éso es a lo que debiéramos tender aquí, porque, al final, las recomendaciones principales que le daría al emprendedor son foco en tu servicio y velocidad para no perder la ventana de oportunidad que muchas veces hay en este sector. De forma que, según vas mejorando tu producto o tu servicio, según le vas incorporando capas de servicio, que muchas veces no son las que pensaste en un principio, seas capaz de adaptarte e identificar qué configura un modelo de negocio de éxito en tu caso.

Respecto a las diferencias territoriales que mencionaba, ¿cómo las definiría, ‘a dos velocidades’?

Diría que País Vasco, Madrid, Cataluña y Valencia están en un primer grupo a la misma altura, ésta última con menor masa crítica, qué duda cabe, pero con el mismo nivel de desarrollo y madurez. Málaga, igualmente, muy bien; Galicia y Asturias, progresando a marchas forzadas; Canarias también está haciendo una buena labor… Evidentemente, las zonas donde hay un mayor peso económico lideran el sector.

¿Hay proyectos empresariales infalibles, especialmente cuando detrás hay alguien experimentado o con muchos recursos, o la incertidumbre siempre está presente?

Siempre hay un grado de incertidumbre. Aunque un proyecto parezca muy bueno, la experiencia demuestra que, conforme lo van desarrollando y van añadiendo capas de servicios, una de éstas es la que triunfa, la que conforma el modelo de negocio de éxito. Por tanto, muchas veces, de lo que propone un emprendedor el primer día, a lo que tiene al cabo de 18 o 24 meses, siendo el mismo o producto o servicio, va un trecho largo. Con lo cual, es importante tener flexibilidad.

Lleva algo menos de dos años al frente de AEBAN, ¿qué balance hace de este tiempo, qué retos tiene pendientes?

El balance es muy positivo porque hemos ido desarrollando las líneas estratégicas que tenemos. Por un lado, la mejora del conocimiento del sector a través del informe AEBAN. En segundo lugar, hemos creado un knowledge center, en el que tratamos de recoger toda la información del mundo académica y no académica del sector. En tercer lugar, estamos desarrollando la citada capacitación de las redes a través de la mejora de los procesos de filtraje. Aquí nos estamos planteando hacer un referencial privado con Bureau Veritas, en el que el sector define unos estándares de calidad mínimos que no son obligatorios, pero sí recomendables. Así, los mejores operadores van entrando en estos criterios y el resto los sigue. De esta manera, todo el mundo trabajará de una manera homogénea, con mayor calidad. En cuanto a la participación internacional, estamos en las principales redes, tanto en la European Business Angel Network (EBAN) como en la Business Angel Europe (BAE), las dos organizaciones líderes a escala europea. También colaboramos con la Angel Capital Association (EEUU). La finalidad es dar acceso a nuestros miembros a las mejores prácticas a nivel mundial.

Si yo fuese un inversor, ¿qué ganaría entrando a formar parte de AEBAN?

Básicamente, la mejor y más actualizada información. Los miembros de nuestra asociación no son los business angels finales, sino que son la redes (las aceleradoras, las incubadoras, las plataformas de crowdfunding, etc.) pero, en este proceso de maduración del sector, determinados business angels que denominamos superangels, dedicados profesionalmente a esto, ya son miembros de nuestra asociación. Ellos ya tienen una entidad suficiente como para pagar la cuota, que son 1.000 euros al año, o sea que no es caro, y están interesados en tener de primera mano la mejor información.

¿Hay que contar con un olfato especial para ser business angel, qué es recomendable tener?

Toda persona con un patrimonio asignará una serie de recursos a renta fija, a renta variable, al sector inmobiliario, a alguna inversión industrial directa (a una compañía en la que participe) y, por último, quizá cabría plantearse dedicar un 5% del capital disponible para inversión a la actividad como business angel. A escala europea estamos persiguiendo precisamente éso, que la inversión angel, dentro de lo que es una persona con patrimonio, pueda ser un asset class. ¿Por qué conviene dedicar ese 5% a ser business angel? Porque es una actividad bonita y en la que, con una adecuada gestión, los retornos son muy altos. Eso sí, antes de empezar conviene capacitarse, acudir a algún curso, apuntarse a una o dos redes de business angels, coinvertir con otros business angels que tengan experiencia para ir aprendiendo. Invertir está bien, pero con prudencia.

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