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Rosa Jiménez Cano: “En España hay talento, formación y creatividad, pero tenemos que ser algo más soñadores”

10.06.2016

Temática: Innovación

Rosa Jiménez Cano (Madrid, 1980) es Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Experta en Internet y sus Aplicaciones por la UNED. Es una gran apasionada de la tecnología, que, desde mayo de 2014, es la corresponsal del diario El País en Silicon Valley, rotativo para el que cubrió las informaciones sobre tecnología durante… Leer más »

ROSA JIMENEZ CANO

Rosa Jiménez Cano (Madrid, 1980) es Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Experta en Internet y sus Aplicaciones por la UNED. Es una gran apasionada de la tecnología, que, desde mayo de 2014, es la corresponsal del diario El País en Silicon Valley, rotativo para el que cubrió las informaciones sobre tecnología durante cinco años y al que entró a formar parte como responsable de blogs y redes sociales.

¿Qué es una startup?

Es una palabra para llamar a las empresas de nueva creación. No se trata exactamente de una PYME, como podría parecer, sino de un negocio que surge a partir de una nueva idea  y que usa la tecnología como factor clave. No se trata solo de aps. Digamos, por ejemplo, que una mercería o una panadería no son una startup. Un videojuego para el móvil sí lo sería. A la vez, la mercería o la panadería, pueden ofrecer servicios de entrega online o anunciarse en Internet pero eso no las convierte en startup. Una característica primordial es la innovación. Otra, la capacidad para adaptarse rápido a nuevos escenarios.

¿No hay demasiadas startup?

Depende de lo que se considera como excesivo. Cualquiera es libre de montar una startup y estrellarse. Puede que cree algo para lo que no hay demanda. WahtsApp, por ejemplo, supo entender que el SMS era un abuso, comprendió que la sociedad pedía algo distinto y acabaron con ese ingreso realmente relevante para las operadoras. Creo que es mejor que haya una regulación natural, que, por decirlo de alguna manera, “planes quinquenales” para impulsar startup.

Tener ideas rompedoras es muy interesante, pero, ¿cómo se convierte una idea en un modelo de negocio rentable?

No siempre son rentables. Muchas no nacen pensando en serlo. En general, piensan en dos salidas, salir a bolsa o que otra más grande las compre. En los comienzos lo que importa es la curva de crecimiento más que la entrada de dinero, es la manera de acercarse a los inversores. Para nuestra óptica, española y europea, suena bastante arriesgado, pero aquí se dice sin pudor en muchísimos casos.

También sucede que las grandes empresas se benefician de ese ecosistema. En Google ven normal que los empleados que tengan una idea se vayan para hacerla realidad. Después pueden volver si les fue mal o directamente la compran si es algo que les interesa. Los laboratorios de belleza y salud siguen este patrón cada vez más. Les sale más barato que tener sus propios espacios de investigación y muchas veces es más rompedor.

Estás trabajando en San Francisco, en Silicon Valley. ¿Qué tiene esa zona de especial para que sea prácticamente el centro tecnológico del mundo?

Tiene una ética del trabajo bastante marcada. Les importa mucho el prestigio personal y se conocen mucho entre sí. También tienen dos grandes universidades muy cerca del mundo laboral. Stanford y Berkeley son dos viveros de inspiración, de investigación, que buscan que las ideas se conviertan en realidades. El matrimonio entre universidad y empresa es sólido en esta zona. También hay una gran tolerancia al fracaso, siempre y cuando se aprenda del mismo.

¿Qué le falta a España para tener su propio Silicon Valley?

Varios factores. El primero, dar un impulso a los emprendedores, pero de verdad. No vale con decir “crea tu propio empleo” o “hazte autónomo”. Lo que haría falta sería apostar y dar margen a gente que quiera montar algo, darles ayuda en forma de colchón económico y asesoramiento. Enseñar a ser ambiciosos con la ejecución de las ideas, pero no necesariamente codiciosos. Sería bonito que se crease una base y se pensase a medio o largo plazo. No sirve de nada crear viveros de oficinas que después se abandonan. Es algo más profundo, pero sí creo que hay talento, formación y creatividad. Ah, otra cosa, ser algo más soñadores. En España cuando alguien se confunde, cuando tropieza, siempre le dan la misma contestación: “Ah, te lo dije”.

Dicen que la digitalización es la nueva revolución industrial. ¿Hasta qué punto es eso cierto?

Es muy probable que sí. Es un salto que afecta a todos los eslabones de la cadena de producción.

Para terminar. ¿Qué derroteros puede llevar el mundo digital en los próximos años?

Creo que va a ir más allá del móvil y las aplicaciones. El Internet de las Cosas va a afectar al transporte, las ciudades, la vida en el hogar, en el trabajo, la salud…

 

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